La Leishmaniasis Visceral Canina es una enfermedad crónica producida por un hemoparásito del género de la Leishmania que afecta la piel, bazo, hígado, ganglios linfáticos, etc.
Históricamente, Costa Rica solo registraba de forma común la leishmaniasis cutánea conocida por los campesinos como “papalomoyo”, del nahual: papalotl: mariposa y moyotl: mosquito.
¿Qué está pasando exactamente con la Leishmaniasis en Costa Rica?
Por primera vez científicos costarricenses confirmaron (entre el 22 y el 25 de mayo 2026) la presencia y circulación local del parásito Leishmania infantum en ocho perros de zonas como Guanacaste y San José. Este microorganismo es el responsable de causar la Leishmaniasis Visceral Canina, una condición que, a diferencia del conocido «papalomoyo» (que solo afecta la piel), impacta a los órganos internos del animal (como mencionamos más arriba) si no se detecta a tiempo.
Este hallazgo es una herramienta valiosa para que las clínicas veterinarias, hospitales y las familias estemos mejor preparados. La prevención es la clave, y aquí te explicamos los puntos más importantes.
¿Cómo se transmite la Leishmaniasis Visceral Canina?
Al igual que otras enfermedades causadas por hemoparásitos la Leishmania es transmitida por parásitos. En este caso por la picadura de un mosquito, Phlebotomus (en regiones mediterráneas y tropicales) o Lutzomia (regiones tropicales y subtropicales), conocido popularmente en Costa Rica como «mosquito ariblanco», que se vuelve portador al picar a perros infectados. Una vez que ha picado a un animal enfermo transporta en su interior las Leishmanias y las transmite a otro animal sano cuando le pica.
La enfermedad NO se transmite de perro a perro, ni de perro a humano mediante caricias, juegos, saliva o lamidas. Los canes son reservorios del parásito, pero no los transmisores directos.
Es una patología infecciosa zoonótica de importancia para la salud, se encuentra en toda Latino América.
Síntomas de la Leishmaniasis Visceral Canina
Existen varios síntomas que podrían indicar la presencia de Leishmaniasis Visceral Canina en su perro, los más comunes son:
- Pérdida del pelo (alopecia) que va aumentando progresivamente. A veces se observa pérdida de pelo alrededor de los ojos dando el aspecto de un antifaz.
- Descamación de la piel, presencia de nódulos y úlceras en algunas partes del cuerpo.
- Pérdida de peso severa, debilidad y falta de actividad.
- Inflamación de los ganglios linfáticos.
- Crecimiento exagerado de las uñas.
- Sangrado por la nariz y boca.
- La fiebre y la diarrea son características de los estados avanzados de la enfermedad.

Pronóstico de un perro con la enfermedad del mosquito
El diagnóstico de animales enfermos de Leishmaniasis Visceral Canina, también conocida como enfermedad del mosquito, se realiza en la consulta veterinaria mediante análisis de sangre, biopsias de piel, microscopio, cultivos y serología.
Antiguamente el pronóstico para un perro con Leishmaniasis era «fatal» por defecto, pero ahora con la medicina veterinaria moderna se clasifica de bueno a reservado, dependiendo casi exclusivamente de un factor crítico: la función renal.
- Detección temprana (Estadios leves): Si el perro se diagnostica cuando solo tiene síntomas en la piel o ganglios inflamados, pero sus riñones están intactos, el pronóstico es excelente.
- Detección tardía (Estadios avanzados): El mayor peligro de este parásito es que daña los filtros de los riñones a largo plazo. Si el perro llega a la clínica con una insuficiencia renal crónica avanzada, el pronóstico se vuelve reservado.
El concepto clave en casos de Leishmaniasis Visceral Canina: «Cura clínica» vs. «Cura estéril»
El cambio más importante en la medicina veterinaria actual es entender cómo actúa el tratamiento:
- No existe una cura estéril: Los medicamentos actuales no eliminan el 100% del parásito del cuerpo del perro. El parásito se «esconde» en el sistema inmune. El perro será portador toda su vida.
- Sí existe la cura clínica: Los protocolos modernos logran reducir la carga parasitaria a niveles mínimos y apagar los síntomas por completo. El perro deja de sentirse enfermo y, además, disminuye drásticamente su capacidad de transmitir el parásito a otros mosquitos.
Con el tratamiento adecuado, un perro afectado puede recuperar su calidad de vida y vivir prácticamente los mismos años que un perro sano. Pero tenemos que destacar que Leishmaniasis Visceral Canina se convierte en una enfermedad crónica manejable que deberá ser monitoreada.

La mejor solución contra Leishmaniasis Visceral Canina es la prevención
Prevenir la Leishmaniasis Visceral Canina pasa por un paso evidente, si controlamos el vector el «mosquito ariblanco», controlamos la enfermedad.
Al igual que nos protegemos del dengue, combatir al mosquito transmisor es nuestra mayor fortaleza:
- Uso de repelentes específicos contra mosquitos: Usar collares, pipetas o sprays con acción repelente contra flebótomos. No todos los productos comerciales protegen contra este mosquito, por lo que es vital que consulten con nosotros o con su veterinario para indicarles el adecuado. NO usen repelentes de uso humano pues pueden ser tóxicos para los perros.
- Control ambiental: Eviten la acumulación de materia orgánica en descomposición (como hojas secas acumuladas o basura) y aguas estancadas en el jardín, ya que son los sitios ideales donde se reproduce el mosquito.
- Chequeos regulares y exámenes preventivos: La detección temprana marca toda la diferencia del mundo. La consulta preventiva en nuestro Hospital es la mejor forma de asegurarse de que su compañero esté completamente sano.
¿Tienen preocupaciones sobre la Leishmaniasis Visceral Canina? Si necesitan asistencia, o quedaron con dudas, podemos asesorarles en el Hospital Veterinario Agromédica, estamos en Escazú, dónde también atendemos emergencias 24 horas para perros y gatos, para llegar clic acá.
Además, pueden visitarnos para consultas en Agromédica Veterinaria en San Rafael de Alajuela, para para llamar 2101-9191, para llegar clic acá.